Juanjo Villalba 


La irlandesa que se hizo pasar por bailarina de flamenco y casi fue reina


Artista, cortesana y pionera del far west, Lola Montes vivió una de las vidas más intensas del siglo XIX.


Se acaba de publicar la biografía de Lola Montes, Divina Lola (Plaza & Janés, 2017). Marie Dolores Eliza Rosanna Gilbert, que así se llamaba en realidad Lola, vivió durante el siglo XIX y tuvo una de las vidas más interesantes de las que se tengan constancia entre sus contemporáneos. Nacida en Irlanda en 1821, su vida transcurrió en escenarios remotos y exóticos como la India pero también en otros más cercanos como Cádiz o Sevilla.

"Decidí dedicarle este libro a Lola Montes porque es un personaje muy desconocido y fue una de las grandes viajeras del siglo XlX además de bailarina, aventurera y célebre cortesana de su época", explica a Broadly Cristina Morató, autora del libro y periodista.

Nacida, en Limerick o Sligo —no está claro—, al poco tiempo se trasladó junto a su familia a la India, donde su padre, oficial del ejército británico, había sido destinado. No obstante, ella se educará en Gran Bretaña, destacando siempre por su temperamento y carácter. Con 16 años se fuga con el teniente Thomas James, con quien se casa y vuelve a vivir a la India. Pero los lugares a los que destinaron a su marido, a los pies del Himalaya, a cientos de kilómetros de cualquier ciudad importante, hacen que el matrimonio acabe fracasando.

Lola vuelve a Inglaterra y tras tener algo de contacto con el mundo del espectáculo de Londres, decide probar suerte como bailarina española. Se inventa el personaje de Lola Montes, una sevillana nacida en una familia de rancio abolengo que tuvo que exiliarse de España y que llegó a Reino Unido arruinada tras las guerras carlistas.

Su debut en Londres es un éxito en un momento en el que el exotismo español está de moda. Pero pronto es reconocida y se desvela su auténtica identidad con lo que tendrá que huir de Londres a París. Allí se introduce en la bohemia de la época coincidiendo con George Sand, otra mujer apasionante con la que comparte época. "Lola conoció a Sand cuando llegó a la capital francesa dispuesta a debutar como bailarina española", explica Cristina. "Pudo conocer a los personajes más importantes del mundo literario y artístico parisino, como Sand que por entonces vivía un romance con Chopin. Se encontraron en el Café de París y simpatizaron de inmediato. Fue ella quien la bautizó como 'La leona de París' y admiraba en ella su fuerza de voluntad y su temperamento".

Durante esa época mantiene relaciones con muchos hombres y precisamente, tras la muerte de uno de ellos en un duelo no relacionado con ella —el periodista Alexandre Dujarier—, abandona París y emprende una gira por Europa. Tras tener un problema con el dueño de un teatro en Munich, Lola decide acudir al rey de Baviera, Luis I, a pedirle justicia. El rey se enamora perdidamente de ella y la convierte en su amante.

Aunque el pueblo de Baviera no la traga, Luis la nombra Condesa de Landsfeld. Esta locura del rey por Lola va socavando su prestigio y en 1848, ante la presión política, abdica de su trono. "Si Lola Montes, la falsa española, pasó a la historia fue sobre todo por su relación con el rey Luis l de Baviera que se enamoró perdidamente de ella y que por su amor acabó abdicando tras la revolución de 1848", cuenta Cristina.

Tras pasar por París, Londres e incluso España, y el escándalo de sus amores con el rey de Baviera persiguiéndola, Lola, demostrando una vez más su valentía, decide abandonar Europa y probar suerte en los Estados Unidos, que en aquella época, en torno a 1850, eran una tierra todavía algo salvaje (es el momento en el que tienen lugar los westerns americanos). "Decidió retomar su carrera de bailarina y actriz y se lanzó a la conquista de América. Hay que decir que aunque como bailarina española no tuvo mucho éxito, sí que triunfó en Broadway como actriz con su obra 'Lola en Baviera', donde se interpretaba a sí misma y recreaba su relación con el rey Luis en tono de comedia. Fue un auténtico éxito. Cuando su fama comenzó a declinar recorrió los pueblos mineros norteamericanos actuando en modestos teatros y bares para los rudos mineros con su célebre y pícara Danza de la Araña. Aunque ella había actuado en los mejores escenarios del mundo se adaptó a su nueva situación y se sentía a sus anchas entre aquellos hombres que solo deseaban diversión", relata Morató.

Una de las cosas que más llama la atención de Lola Montes es que aunque en su tiempo fue muy famosa, una especie de celebrity del 1800, ha sido sepultada por la historia. Su figura se ha recuperado en ocasiones para el cine pero de una forma muy poco realista. "Tras su muerte, Lola se convirtió en un mito y su personaje inspiró a algunos grandes cineastas como Max Ophüls que rodó una película de culto sobre su vida —Lola Montes (1955)— protagonizada por Martine Carol. En esta película, Lola Montes aparecía en un circo donde contaba su vida al público a cambio de dinero, una imagen que en nada tiene que ver con la realidad", cuenta Cristina.



"En otras películas se la presenta como una 'femme fatale' , una conquistadora de hombres a los que arrastra con sus encantos a la perdición... quien lea el libro descubrirá que Lola Montes fue mucho más que una mujer fatal", explica Cristina. "Junto a la Reina Victoria, Lola Montes fue una de las mujeres más famosas del siglo XlX. Ocupaba a diario las portadas de los periódicos por sus escándalos y extravagancias. Era una mujer muy poco convencional que sabía conquistar a los hombres con sus encantos pero que además de tener un físico admirable, era rebelde y transgresora. Se casó en tres ocasiones y tuvo una lista interminable de amantes. No era una mujer dócil ni sumisa, montaba muy bien a caballo, fumaba cigarrillos —casi un delito en la época— y se defendía a golpe de fusta de los hombres que se atrevían a contradecirla. Podía ser amable, generosa y considerada pero también la más temeraria, violenta y salvaje. Trabajó muy duro para conseguir hacer realidad su sueño de triunfar en los mejores escenarios como bailarina, aunque no tenía mucho talento".

Es curioso que un personaje tan intenso como Lola Montes y tan vinculado con España no haya tenido antes una biografía en nuestro idioma. El problema, según la autora, es que no había documentación sobre ella: "solo existían leyendas y rumores que se fueron extendiendo tras su muerte. Pero ahora hay mucho material disponible en archivos tanto en Baviera como en California porque en América fue un personaje muy célebre y he tenido el privilegio de poder acceder a todo este material y reconstruir su verdadera historia. He podido consultar la correspondencia privada entre Lola y el rey Luis l de Baviera y los artículos de prensa de la época, testimonios y críticas teatrales que se conservan en la Biblioteca de la Universidad de Berkeley en California. También he recorrido algunos de los escenarios donde vivió desde París, a Múnich y también las ciudades mineras donde actuó durante su gira por América, desde Sacramento a Nevada City y Grass Valley donde vivió dos años alejada de los escenarios en una rústica cabaña y donde aún se la recuerda con admiración. Han sido más de dos años de investigación y viajes tras sus huellas por medio mundo".

Finalmente, respecto al papel en el que podríamos colocar a Lola Montes dentro de la historia de la lucha por los derechos de las mujeres, Cristina nos dice que definitivamente no se la puede considerar una feminista, pero que "Lola fue en muchos aspectos una mujer adelantada a su tiempo: empresaria teatral, bailarina, conferenciante y escritora. En 1848 publicó sus memorias que eran pura ficción y donde ella decía, una vez más, haber nacido en Sevilla en el seno de una familia noble de rancio abolengo. Y en 1858 publicó el primer libro de consejos de belleza de la historia, titulado Las artes de la belleza o consejos de tocados de la condesa de Landsfeld, que fue un auténtico best seller de la época. Evidentemente no era feminista, pero sí que demostró en pleno siglo XIX que una mujer podía llegar a ser independiente y a triunfar en lo que se propusiera. Para muchas mujeres que la vieron actuar o que asistieron a sus conferencias, fue un ejemplo a seguir y toda una inspiración".

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Juanjo Villalba 2018